Estamos contentos de que vengan porque tenemos muchos problemas. Fede Felissaint, peluquero.
El acontecimiento catastrófico ocurrido en la mitad occidental de la Española, hoy Haití mañana el estado 52 de la Unión, ha desencadenado, además de la previsible borrachera propagandística de matiz humanitario tan cara a nuestras élites y masas, todo tipo de reacciones verbales y geopolíticas que la demencia generalizada en la que ha caído el planeta[1] permitía prever. Haití es un país pequeño y pobre con relación a su demografía incontrolada. Desde principios del siglo XX ha sido parte del patio trasero de las políticas USA inspiradas en la doctrina Monroe (entre 1915 y 1934 incluyó ocupación militar). De hecho la República haitíana, caso único (y admirable) en la Historia de una organización estatal independiente de carácter nacional constituida por esclavos redimidos por sí mismos, no fue reconocida por su ciclópeo vecino hasta 1863. En 1950, Port-au-Prince, la ciudad afectada por el terremoto y capital de la República, contaba con menos de cien mil habitantes. Hoy viven en ella cerca de tres millones de personas. Entre 1994 y 2004 el país fue gobernado por el tándem Aristide- Preval (el segundo es el actual Presidente) gracias al apoyo militar de los Estados Unidos[2] que volvieron a invadir la isla tras sesenta años de bonanza. Aristide[3], un demagogo católico perteneciente al sectario movimiento “Teología de la Liberación”, se convirtió en un dictador de facto transformando Haití en un narco estado apoyándose en las masas de desheredados de la capital. La corrupción, el nepotismo y el abuso de sus fuerzas de seguridad produjeron un levantamiento de las provincias, su caída y posterior exilio en Sudáfrica.
Entre las resonancias más significativas del evento, seguido y tergiversado metódicamente por los media, se encuentran diversas declaraciones de diferentes y sustanciosos “maker opinions”. Una muestra representativa, en cierta medida, de los coqueteos de lo “real fabricado” con el Imaginario. Pat Robertson, siempre tan oportuno y preciso, como corresponde a su condición de predicador, ha dejado sentado que todo se debe al Pacto con el Diablo[4] que los revolucionarios haitíanos realizaron para poder triunfar contra sus opresores franceses poco antes de la Independencia.Ciertamente que situar el acontecimiento del nacimiento de la República en la época de Napoleón III quita algo de fiabilidad a los enunciados del ardiente cristiano renacido. Hillary Clinton señaló, por su parte, que la tragedia que afectaba a Haití y al pueblo haitiano tenía proporciones bíblicas. Danny Glover[5], que está a punto de estrenar un film sobre Tosussaint L´Ouverture[6], ha atribuido la mecánica metafísica del evento al Cambio Climático y al “fracaso” de la cumbre de Copenhague.
Pero sin duda lo más jugoso, interesante, bizarro e intelectualmente deshonesto sea lo que ha dicho una antropóloga e historiadora norteamericana, graduada en Yale y especialista en religión y cultura haitianas. Nos referimos a Elizabeth Mc Alister que en su artículo: Voodoo’s view of the quake in Haiti (“Visión del Vudú sobre el terremoto de Haití”) nos hace llegar algunas perlas.
“Para Erol Josué (amigo de la autora), artista y sacerdote vuduísta residente en Brooklyn, el terremoto fue la Madre Naturaleza, la tierra de Haití, levantándose para defenderse de la erosión, la deforestación, y la devastación ambiental recurrente en las últimas décadas. Todo el mundo resultó aplastado dijo Erol. Ricos y pobres por igual. Pero presten atención al simbolismo: El Palacio Presidencial fue destruido, también el Parlamento, la Oficina de Correos, la Catedral. El país ha sido aniquilado. Todos nos encontramos de rodillas.”
Podríamos pensar que se limita a recoger una opinión, inquietante y exótica, aunque significativa y reveladora, pero añade, ya de su propia cosecha: la gente que gobierna este país, tanto desde dentro como desde fuera han abusado de nuestra Madre. Ella está haciendo lo natural, como un caballo que arroja de sí a un jinete desatento y tosco. Y culmina, nuestra “apreciada” académica: ahora los haitianos en cooperación con la comunidad global pueden tener la oportunidad de conseguir una capital más verde, urbanizada, con acceso a educación salud y dignidad[7].
Después de leer esto las acusaciones conspirativas, (de las que está repleta ya la Red) de las que se han hecho eco medios rusos y venezolanos, sobre la posibilidad que el terremoto fuese provocado por el gobierno norteamericano (vía HAARP o el uso de una máquina de Tesla) como un ensayo para la futura guerra con Irán, parecen hasta verosímiles.
Como dato relevante, pequeño y muy significativo detalle, recalcar que uno de los escasos edificios, sino el único, que apenas sufrió daños, ha sido la embajada norteamericana. Sacada de las cercanías del Palacio Nacional hace unos años, y construida ex novo a varias millas en el extrarradio cerca del aeropuerto, es una autentica fortaleza. La cuarta embajada más grande de los Estados Unidos sobre la superficie de la Tierra. Solo superada por las que se encuentran en Pekín, Bagdad o Berlín. Que cada cual saque sus conclusiones.
Pocas dudas me caben que se ha consumado una invasión humanitaria[8]. Es incomodo hablar de esto, yo mismo fui purgado de una publicación por resultar ofensivo a sus editores (aunque no a todos) haber hablado del complejo militar-humanitario[9] . Último avatar, hasta que ideen otro, del nuevo imperialismo de matiz globalizador que nace de la síntesis entre el capitalismo corporativo transnacional y el marxismo leninismo supuestamente desaparecido[10].
La aniquilación física de los símbolos de la República Haitiana, la minimización de sus instituciones y su gobierno[11], incluso el comienzo de una política presuntamente humanitaria de trasladar a miles de huérfanos a los Estados Unidos para ser mas tarde distribuidos en el repugnante mercado de la adopción[12] no permiten concebir para la nación haitíana otra cosa que su aniquilación y conversión en una reducción (un ingente espacio “humanitario”, campo de pruebas para otros espacios futuros del tercer y cuarto mundo a reconvertir) similar a las constituidas por los jesuitas en Paraguay hace siglos. Después de Irak (devastado, saqueado y troceado), con ciertos problemas en Afganistán (donde un pueblo de valientes planta cara con las armas en la mano, en clara situación de inferioridad, a ejércitos mercenarios) la piara de criminales que guía los destinos de EuroAmerika ha fijado su mirada en Irán y la neutralización de aliados potenciales, como Venezuela, o el control geopolítico de zonas anexas (Yemen, Somalia) reclaman estas inmundas “actividades democráticas de amplio espectro”[13].
Los americanos tiene previsto desplazar cerca de 20.000 hombres (ya hay 9000 bergantes de las Naciones Unidas allí). Va a acabar habiendo mas soldados por habitante que en Afganistán donde hay una guerra a muerte declarada. Israel ha enviado médicos y se autopromociona descaradamente como potencia filantrópica, cuando tiene al lado, y provocada por los designios de sus “infalibles y honestos gobernantes democráticos”, una catástrofe humanitaria de corte casi genocida en Gaza. ¡Porca miseria!
Las repugnantes imágenes de la inane criatura que es nuestra Vicepresidenta del Gobierno rodeada de niños haitianos, acompañada de una monja, hablan claramente del designio genocida[14] y colaborador entre fabianos y católicos. Dos fuerzas crepusculares detestables que unen sus fuerzas para aniquilar a los pueblos y a las naciones y esclavizar a sus habitantes. Todo ello enmascarado de benevolencia y del más ramplón y nauseabundo humanitarismo moralizante.
Poca gente recuerda como se produjo en Haití, en 1978, el exterminio de la mayor parte de los cerdos debido a una epidemia proveniente de Cuba, que seguramente provino de Angola donde sus tropas combatían. 400.000 animales fueron sacrificados[15] para evitar la extensión a los Estados Unidos de la epizootia. Entonces llegó la gran idea de exportar cerdos norteamericanos a Haití pero estos no tenían los mismos hábitos alimenticios que el antiguo y apreciado gorrino haitiano[16], fundamental en la alimentación de los isleños. Se produjo entonces una gran catástrofe ecológica y económica. El nuevo cerdo consumía mucho más que su predecesor (síntesis entre el cerdo salvaje nativo y el puerco español) y no aniquilaba las malas hierbas, ni a los ratones. Los campesinos empobrecidos hubieron de marcharse a Port-au-Prince a buscarse la vida, con las consecuencias demográficas y sociales que ya conocemos.
Reginald Crosley estudioso de las creencias vudúistas, a partir del paradigma físico cuántico asegura que muchos haitianos piensan que el subdesarrollo de su país nace del descuido con el que se trata, de un tiempo a esta parte, a los dioses del Vudú. Crosley se refiere a un artículo de un intelectual haitiano en el que este aseveraba algo inquietante. La ceremonia del Bois Caiman fue llevada a cabo por adeptos de “la mano izquierda”, una variante del vudú llamada Makaya. La finalidad del rito era crear un “egregor “, es decir un conglomerado de entidades constituidas por materia oscura para mejor derrotar a los franceses. El ceremonial implicó el sacrificio de un francés, dueño de esclavos. Tras la Independencia, al no realizarse un desmontaje ritual (a través de una ceremonia de acción de gracias, por ejemplo), las fuerzas tenebrosas crecieron cada vez más, y más iracundas, por la falta de agradecimiento y de propiciación debida. Ni que decir tiene que las diversas sociedades secretas y los más peligrosos y sabios hechiceros contribuyen con sus duelos mágicos a la inestabilidad endémica. Pero también a la fertilidad.
El desembarco de miles de norteamericanos, armados hasta los dientes, presuntamente guiados por un humanitarismo que no practican en su país con los suyos, a los que explotan inmisericordemente, es señal de otra cosa. Petróleo, miles de huérfanos para los mercados de adopción, trafico de órganos e incluso la posibilidad de que lo que ocurrió en Nueva Orleans con el Katrina tenga otro origen causal que los caprichos de la Naturaleza.
¡Ay de ti Haití! Si no te rebelas contra los nuevos amos que te prometen una servidumbre supuestamente confortable. ¡Ay de ti, haitiano! si asumes ser sólo un trozo de carne susceptible de benevolencia filantrópica. Ni el Vaticano, ni los chicos del Compás y la Escuadra[17], ni los delincuentes de las Naciones Unidas son otra cosa que vampiros y carniceros. Tras sus melosas palabras y cuidadas apariencias no hay más que maldad. La historia proclama a los cuatro vientos sus sangrientos crímenes
¡LEVÁNTATE HAITÍ, VUELVE A TUS DIOSES Y EXPULSA SIN PIEDAD A LOS EXTRANJEROS!
[1] Lo llaman “nueva conciencia” y en realidad es una forma acendrada (e hipócrita) de estupidez. En el marco de este paradigma planetario- humanitario ver el artículo de Emilio Carrillo: ¡No hay desastres “naturales”!: Réquiem por Haití y la Humanidad.
[2] Durante la Presidencia del inicuo, y educado por los jesuitas, Bill Clinton.
[3] En 1988, tres años antes de alcanzar el poder del cual fue desocupado por fuerzas patrióticas a los pocos meses, respondiendo a una entrevista expuso el siguiente y sutil pensamiento democrático: “El imperialismo americano ha sustentado al gobierno de Haití. Las elecciones no son la salida, las elecciones son un modo de aquellos en el poder para controlar al pueblo. La solución es la revolución, primero en el espíritu del Evangelio; Jesús no podía aceptar que el pueblo pase hambre. Es un conflicto entre clases, entre ricos y pobres. Mi trabajo es de predicar y organizar…” Este mamarracho, admirado como Castro y Chávez por los izquierdistas del mundo entero, es uno de los máximos responsables de la situación demoledora que social y económicamente afecta al bello país caribeño.
[4] De acuerdo a la historia haitiana la guerra revolucionaria contra los franceses fue lanzada en el marco de una ceremonia religiosa africana en un lugar llamado “Bois Caiman” en 1791. Un esclavo llamado Boukman sacrificó un cerdo y los “Loas” descendieron sobre los participantes para fortificarlos y prepararlos para la batalla. Había nacido la Revolución.
[5] Uno de sus últimos papeles como actor ha sido encarnar en el film futurista de Roland Emmerich: 2012 al Presidente de los Estados Unidos ¿Se le habrá subido a la cabeza?
[6] Uno de los más destacados lideres de la Revolución e Independencia de Haití. Murió preso en Francia. Como dato curioso señalar que, en el inicio de su carrera militar como revolucionario, combatió como general en el ejército de España.
[7] Esta frase está sacada de su artículo, también sobre la catástrofe de Haití, Devil’s Logic (“La lógica del Diablo”)
[8] El marine descendiendo del helicóptero en los jardines del devastado Palacio Nacional, o el modo en que el aeropuerto fue entregado por el personal haitiano a los norteamericanos, dan un indicio de aquello a lo que me refiero.
[9] De la cual una punta de lanza, quizás la más afilada, sea la secta hipocrática. La Internacional Médico Farmacéutica, autentica amenaza a la humanidad camuflada de todo lo contrario.
[10] Restituido a la vida y en perfecto estado de salud pero con un nuevo formato: una multiplicidad de asociaciones, redes sociales, ONGs, multiculturalistas, ecofanáticas y feminazis difusoras de la máxima intolerancia bajo el formato de Lo Políticamente Correcto.
[11] Consentida por el despreciable Presidente René Preval, aliado del criminal Aristide, y pelele de las tendencias jesuíticas y globalistas que buscan sustituir las naciones por las reducciones.
[12] Crimen contra la humanidad y los pueblos que se practica descaradamente ya en todas partes y muestra adonde nos lleva la síntesis entre el crimen organizado (Estados e Iglesias) y la ginecocracia más abyecta.
[13] Full Spectrum Dominance: Totalitarian Democracy in the New World Order por William Engdahl.
[14] Aniquilar culturas es el motor, tanto del cristianismo como del socialismo.
[15] Pagaban entre 30 o 40 dólares por animal y los ejecutaban sin miramientos, estuvieran contaminados o no. Carlos Salas.
[16] Estos animales necesitaban tal cantidad de comida, agua y minerales, que, mientras más engordaban, más empobrecían los haitianos. Nada que ver con el viejo y añorado cerdo haitiano, cruce de cerdo español y animal salvaje de la isla.
[17] Impulsados por sus más altos grados a la implantación de una Teocracia planetaria.

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