Frank G. Rubio

Generación.Net


Todo debe ser colocado cabalmente

Siguiendo un orden fulminante.

Antonin Artaud.

Un hombre de 57 años, al parecer llevado por un ánimo de venganza por problemas económicos, ha matado a tiros al jefe de la empresa de la construcción para la que trabajaba y a su hijo, que estaban en un bar, y luego ha acabado con la vida de dos empleados de una entidad bancaria de Olot (Gerona).

Hasta aquí la descripción somera y periodística de una cadena de eventos que, cuando me fueron relatados, con algunas aclaraciones que irán aflorando en el transcurso de la exposición, generaron en mí una oleada de simpatía y de “solidaridad”, no con las víctimas, sino con el presunto perpetrador. Y es que un mundo presidido por consignas como la que el otro día un tal Jáuregui lanzó a las ondas mediáticas, tomando como punto de anclaje el abyecto asunto de los controladores aéreos, antes o después, produce monstruos:

No son tiempo de palabras son tiempo de seguridades.

Inspirada de modo retroactivo en esta consigna debió estar la acción que la Guardia Civil realizó en Canarias, hace unos meses, y que tuvo como fruto la muerte innecesaria de tres tristes tigres. La seguridad se consigue a costa de la libertad en la mayor parte de las ocasiones y la búsqueda de “seguridades” por el Poder suele implicar esclavitud y abuso para los gobernados.

Pero volvamos a Olot y a la transcripción mediática del evento que mi lado oscuro aconseja considerar, no como una aberración psicopatológica, como la clase política y sus perros mediáticos a coro propugnan, sino como un ejemplo honesto y veraz que muy posiblemente Júpiter nos ha otorgado para mejor seguir.

El Alcalde de Olot, socialista para más señas, se ha pronunciado taxativamente sobre el asunto con la enjundia que su cargo merece:

Realmente es una situación dramática que nos tiene que hacer pensar a todos que estamos en un mundo muy complejo y que este mundo creado entre todos crea situaciones de desequilibrio en las mentes de las personas que nos convierte en una sociedad muy frágil.

No menos claro ha sido el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que ha pedido este jueves no vincular “directamente” casos delictivos como el ocurrido en Olot (Gerona), donde un hombre mató a cuatro personas, dos de ellos empresarios, a las consecuencias derivadas de la crisis económica. Ha asegurado que este tipo de conductas “muy puntuales” se producen tanto en épocas de crisis como de bonanza económica y ha recordado que las tasas de delincuencia en España están “muy por debajo” de la media europea. La coletilla, muy común en declaraciones  institucionales tanto de uno como de otro partido, merece el siguiente comentario: ESTANDO LOS DELINCUENTES MÁS AVEZADOS EN EL PODER ESTO NO ES NADA RARO.

Añadiendo que estamos por debajo de la media europea en muchas otras cosas.

Es preciso seguir leyendo las noticias para ver que aseveraciones como la del señor Alcalde: La ciudad está totalmente consternada ante una brutal e inexplicable acción como el trágico suceso de esta mañana en La Canya y Olot, donde cuatro personas han sido asesinadas, son más que matizables. Parece ser que los dos constructores, no sólo no le habían pagado al protagonista de esta historia, un modesto albañil, lo que le debían desde mayo, sino que tenían pensado despedirle tras 20 años de trabajo en la empresa. Bueno, precisemos, le habían pagado con un cheque sin fondos. En fin: una pareja de benefactores, de emprendedores ante la que hay que inclinarse como hace el musulmán ante su dios cuando confronta la dirección de la Meca.

Es curioso como los mismos que han llevado a los altares de la canonización laica a una mequetréfica maruja asesina se dan golpes en el pecho cuando ocurren estas cosas. Quizás porque se sienten amenazados, quizás porque se ha puesto en marcha algo que no se detendrá fácilmente. Quizás, quizás, quizás…

Parece ser que tras disparar en el Banco contra los dos empleados, donde acudió tras cumplir en el bar con la primera parte de su misión[1], aún le quedaba algún trabajo que hacer. ¿Quienes podrían ser los siguientes destinatarios? ¿algún político local, más bancarios, algún cejijunto promotor inmobiliario?

La policía, eficaz y certera como corresponde a una democracia ejemplar como la nuestra, le detiene por haber aparcado mal el coche. Faltaría más.

Queridos lectores: un puñado de delincuentes configurados en torno al triángulo:   1Bancos, 2 constructores y promotores inmobiliarios y 3 políticos han llevado a millones de personas a situaciones limite con la finalidad de llenarse los bolsillos con dinero robado. Ha sido fundamental: impedir alquilar y manipular, desde el Banco de España, las tasas de interés.

Más de 200.000 desahucios que han afectado, por ahora, a un millón de personas. Si un 0.7 por ciento de estas personas decidieran actuar como ha actuado el honesto trabajador al que nos llevamos refiriendo desde el comienzo, y solo un 50 por ciento tuviera éxito, las cifras cantan: habríamos quizás avanzado, de modo sanguinario todo hay que decirlo, a la resolución sin matices de la crisis. 35.000 ejecutores potenciales de justicia, auténticos “Charles Bronson” (el de Michael Winner) en potencia habrían definido la neutralización de unos 100.000 “elementos”. Pura estadística pero que, con un poco de favor de la Naturaleza: Reina y Señora de todo, y de lo Imprevisible (némesis de clases dirigentes en decadencia), podría traer bienestar y justicia a una tierra baldía y granujienta como la española. Proponed, hermanos, a vuestros más oscuros orisas la realización de este pío deseo…

Ya sólo queda citar a la desafortunada víctima de un mundo de tunantes, organizado como estado policíaco y poblado fundamentalmente por zombis. Nuestro mundo, para entendernos. Las palabras, tras su captura, reposadas y certeras, fueron:

Estoy satisfecho. He hecho lo que tenía que hacer.

Que cunda el ejemplo, es lo único que en conciencia puedo añadir.


[1] Según la Prensa debía 4500 euros de una Visa y, aunque había hecho diversos pagos al banco con la finalidad de ir cancelando su deuda, los usurarios habían decidido reconducir estos pagos a otras “necesidades” que las decididas por la víctima.

2 respuestas to “EL JUSTICIERO DE OLOT”

  1. Hola, Frank…gracias por retomar tu blog, me alegro de que todo te vaya bien… anao te preocupes, alguna que otra vez he tenido el privilegio de poder escucharte en la radio (aunque a horas bastante tempestivas)y de disfrutar de tus lecciones magistrales…

    Un saludo y seguiremos en contacto.

    Antonio Marco

  2. Ya que la Justicia le resultaba inalcanzable, recurrió a la venganza.

    “Quien no tiene apego a su vida, tiene en sus manos la de los otros”

    No hay otra.

    V.D.

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