Las mismas fuerzas que durante más de dos siglos, retorciendo la cola del Dragón, incitaron con todos los medios a su alcance cambios drásticos en todo tipo de sociedades, ya no buscan la ruptura sino establecer una nueva conformidad de cuño planetario. Protocolos para un Apocalipsis.
El 11 del 11 del presente año 2009 el periódico El País publicaba una curiosa entrevista a Song Hongbing, autor chino especializado en temas económicos, cuyo libro Currency Wars (2007) lleva ya más de diez ediciones en China. Entre las declaraciones del oriental, que trabajó varios años en USA en finanzas y telecomunicaciones, figuran declaraciones tan “conspiranoicas” como las siguientes:
1 La moneda única llegará en 2024 y años después habrá un Gobierno unificado en el mundo.
2 “Esta crisis financiera era esperada, hubo gente que lo comprendió, pero dejaron que ocurriera. Querían ir estableciendo un consenso para preparar la llegada de la divisa mundial. Aunque piensa que hará falta otro desastre peor para que ésta se haga realidad. Los Gobiernos sólo sacrifican soberanía en las crisis.”
3 “Dado que el dólar está condenado, los banqueros de la Reserva Federal estadounidense respaldan la creación de una moneda mundial basada en el oro y créditos de emisiones de gases de efecto invernadero. En este caso, China será la gran perdedora.”
Hace ya más de un año Ramón Tamames, entrevistado por Sánchez Dragó en un noticiario de Telemadrid, habló entusiásticamente del tema. Bastante antes de “la crisis”.
Volviendo al libro de marras, que ha sido calificado de nacionalista y obviamente de “antisemita” y xenófobo (las letanías obligadas de los voceros del sistema), los países occidentales (los Estados Unidos en particular) son controlados por una cábala de banqueros internacionales que utilizan la manipulación de las divisas para conseguir excedentes de riqueza extorsionando, mediante créditos usurarios, a las naciones subdesarrolladas. Tanto la crisis japonesa, la de los “dragones” del Sureste Asiático como la crisis financiera Latinoamericana entran dentro de esta matriz explicativa. El libro también dedica una parte extensa y significativa de su contenido a demostrar que el clan Rothschild controla, aquí y ahora, la fortuna más poderosa del planeta. Muy por encima de personajes mediáticamente ensalzados como Bill Gates.
En una entrevista concedida en Taiwán, Song ha declarado que si China desea ser tratada como una igual por los poderes occidentales una condición necesaria sería llegar a alguna forma eficiente de unión económica en Asia. Y añade: si observamos la historia del mundo cuando una gran potencia declina hay un periodo inevitable de inestabilidad durante el cual surge un nuevo poder que llena el vacio dejado por el anterior. Durante este periodo ambas voluntades chocan ferozmente. Los momentos mas peligrosos de la historia no son aquellos en los que emerge una gran potencia si no cuando una gran nación decae.
El uso del dinero como arma puede ser mucho más destructivo en la práctica que el uso de las armas nucleares. China, que es el máximo acreedor de los Estados Unidos, tiene en sus manos una herramienta ingente de presión. Como señalaba Amsel Rothschild: Denme el control del dinero de una nación y no me importará lo mas mínimo quien haga sus leyes. El dominio de los bancos centrales a través del control de la información, conseguida mediante una eficaz red de Inteligencia, es la clave de bóveda de poder de este clan. Íntimamente vinculado también a decisiones claves de política internacional; pensemos en como se originó su fortuna, con la manipulación fraudulenta de información tras la batalla de Waterloo, o en la emergencia del estado de Israel en la que jugaron un papel nada desdeñable.
El actual caos financiero ha sido provocado por una creación masiva de dinero sin respaldo de realidad económica alguna. El papel de la Reserva Federal norteamericana ha sido decisivo en este evento que está teniendo repercusiones planetarias. Hay que destacar el papel de los medios de comunicación masiva y del gobierno federal USA. Diversas agencias, así como la implementación draconiana de legislación vinculada a las concepciones marxistas de “lo políticamente correcto”, han contribuido a la financiación de innumerables créditos basura. Al mismo tiempo el mantenimiento del dólar como divisa energética, piedra clave de los intercambios mundiales, constituye un robo masivo para las economías del resto del mundo.
Tanto China como USA son estados fallidos, a la vista de la calidad de vida de sus habitantes y la distribución del poder (marcadamente asimétrica) en ambas sociedades. Son ambos países, y no solo ellos, oligarquías de matiz netamente criminal que huirán hacia adelante conjuntando esfuerzos para dar a luz a un espejismo despótico de características planetarias. ¡Criminales del mundo uníos! es el lema de esta “revolución”. Continuaremos informando.

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