EL HORIZONTE TERMINAL DE LOS HOMBRES[1] TERMITA
Si usted comprende lo que quería decir es que me he expresado mal. Alan Greenspan.
¿Estamos en el umbral de una nueva época?[2], ¿advendrá pronto un orden planetario armonioso?[3], ¿cuando asomará la cabeza por el agujero, como el conejo de Alicia, el Mahdí?[4], ¿chocará un meteorito con la Tierra en los próximos doscientos años?[5], ¿nos uniremos como una piña bajo un liderazgo “democrático lúcido” para luchar contra el “inevitable” y “evidente” Cambio Climático?[6], ¿Armagedón está más cerca debido al 11S?[7], ¿tendremos energía libre y gratuita en cincuenta años gracias a los buenos oficios de la Fraternidad Galáctica?[8], ¿nos perdonará Gaia por los desperfectos o el 2012 será día definitivo de cobros atrasados?[9], ¿viviremos trescientos años en breve?[10], ¿habrá servicios sociales funcionales y rascacielos interminables en la Nueva Jerusalén?[11], ¿”encarnizamiento terapéutico” o “callejón sin salida”?[12]
Son algunas de las preguntas que se formulan los humanos de nuestra época, estupefactos ante el despliegue de cambios que las nuevas tecnologías de la comunicación les muestran día a día. Despliegue al que consideran ya más real que sus romas y programadas experiencias cotidianas a pie de tierra. Más les valiera a estos confusos bípedos replegarse sobre sí mismos y comprender que no hay más cambios que los que ocultan una profunda e invisible permanencia. Y en el caso de los constructos mediático culturales, la opinión pública de marras: una apariencia conveniente, propia de las más innobles y creíbles mentiras, siempre oculta designios despóticos. Solo cognoscible la clave para los diseñadores, los gatopardos criptócratas, ebrios de un poder que en el momento decisivo se revelará impotente. Pero aun han de “sonar trompetas” y “contemplarse signos” en el horizonte primate de los minutos y de los siglos.
Trataremos de aclarar un poco estas cuestiones especulativas tomando como base la lectura del último libro de John Gray, uno de los pocos pensadores contemporáneos que tiene algo sustancioso e inteligente que decir sobre el decurso de los tiempos que nos ha tocado malvivir. Black Mass (Apocalyptic Religión and the Death of Utopia)[13] es la última obra del británico, Profesor de Historia del Pensamiento Europeo en la London School of Economics, autor de diversos libros traducidos al castellano sobre cuestiones relacionadas con la Filosofía Política. Sin duda es uno de los analistas más lucidos de nuestros convulsos y confusos tiempos globales. Antiguo liberal de corte hayekiano ha ido derivando hacía un escepticismo influido por Schopenhauer con algunos ribetes taoístas. Su libro: Perros de paja: Pensamientos sobre humanos y otros animales, publicado en bolsillo por Paidós, constituye una autentica inyección de inteligencia e ironía en el desolador panorama de la reflexión filosófica actual.
“Nuestra visión convencional de la historia y el progreso humano es errónea. Está fundada sobre el pernicioso mito de que las utopías son realizables; solamente en el pasado siglo esta idea ocasionó la muerte de decenas de millones de personas. Nuestra fe en la habilidad para mejorar el mundo ha hecho este radicalmente peor.” Solapa dixit.
La política moderna –así se inicia el libro- es un capítulo de la Historia de las Religiones. Las grandes agitaciones revolucionarias que han dado forma a gran parte de la historia de los últimos doscientos años fueron episodios de la historia de la fe—momentos en el decurso de la disolución de la Cristiandad y el ascenso paralelo de la moderna religión política.
La influencia de las concepciones milenaristas en la génesis y desarrollo de los totalitarismos contemporáneos es analizada con detalle. Encontrándose sus elementos básicos también en muchos aspectos de la Democracia Universal[14] actual que trata de introducirse, vía mercado y guerras “contra el terror”, por las potencias occidentales en los diversos rincones del mundo tras la Caída del Muro. Y, de modo más intenso y acelerado, tras el 11S.
La secularización está llena de elementos e implicaciones religiosas que han pasado, mediante un mecanismo similar a la represión freudiana, al ámbito subconsciente desde donde como cargas de profundidad hacen emerger en el escenario histórico todo tipo de violencias, incoherencias y devastaciones. El libro pasa revista a la Ilustración y sus relaciones con el Terror al cual esta, para su desgracia, se mantiene estrechamente unida durante el siglo XX. Mas tarde, en tres capítulos magistrales, muestra la presencia de estructuras escatológicas procedentes del judaísmo[15] y el cristianismo en la moderna política democrática. Haciendo especial hincapié en la actividad de los neoconservadores norteamericanos y sus aliados al otro lado del Atlántico. Tony Blair o la Dama de Hierro, son tratados de modo exhaustivo.
La presencia de actitudes utópicas basadas en un meliorismo cientifista, mera prolongación de la historia de salvación cristiana, es implacablemente diseccionada, no solo con relación al marxismo-leninismo o al nazismo, también con relación a los “demócratas universales”[16] que, como ya hemos citado, tras las verdades inefables del libre mercado o de los Derechos Humanos uber alles han generado un nuevo imperialismo misionero, de presunto sesgo humanitario[17], que tan amargos frutos esta dando tanto en Irak como en otros lugares del planeta. Especialmente interesante lo que se nos cuenta sobre la influencia supuestamente desastrosa que en el mundo del Espionaje USA han tenido “los straussianos”.
Pero la realidad pugna de una manera férrea, como la arena en los engranajes de una máquina, para alterar estos designios dogmáticos. El destino de todo programa utópico es fracasar, causar sufrimiento y tener que dar marcha atrás. Toda sociedad es conflictiva y diversa Y ESTÁ BIEN QUE SEA ASÍ. Sólo se domina la naturaleza obedeciéndola, como bien saben los alquimistas. Pero nunca para el provecho monoteo-monótono del “hombre”. El monoteísmo occidental, del cual forma parte activa el Islam[18], está en la raíz de muchos de nuestros problemas actuales más aun cuando en la época postmoderna el poder se ejercita cambiando el modo en que la sociedad es percibida por sus sujetos constitutivos.
El autor hace una llamada al regreso al realismo político, tanto en su vertiente internacional como interna, y a la aceptación de un mundo multipolar, plural y no exento de conflictos donde los problemas sean tratados de manera no doctrinaria. Las peores atrocidades las han cometido representantes de tradiciones descendientes de la Ilustración que se suponían portaban concepciones humanistas y científicas. Ya el politólogo israelí Jacob Talmon[19] con relación a la Revolución Francesa había señalado esto en dos excelentes trabajos publicados en los años cincuenta. Reprimir la religión conduce a su retorno en formas cada vez más inmanejables y bizarras. Sin olvidar el matiz religioso del humanismo ilustrado.
No somos lo suficientemente refinados para volver al politeísmo.
LOS LÍMITES DE LA IDEOLOGÍA ANTIIDEOLÓGICA
Sin embargo hay que señalar serias deficiencias en tan ambicioso proyecto explicativo. Comencemos por una cuestión tan concreta como los “neocon”. Ciertamente que proceden de la izquierda radical, muchos fueron trotskistas, y que se manejan hoy con soltura en los ámbitos de la derecha religiosa cristiana y judía estadounidense. Pero hay que señalar dos dimensiones, para mí esenciales, que son silenciadas o citadas de manera secundaria. Una obvia: los “neocon” son acérrimos partidarios del Estado de Israel. La existencia de un poderoso “lobby” israelí[20] en la política americana es una realidad palpable[21]. Otra cuestión es el juicio que nos merezcan sus objetivos y su actuación. La posición prioritaria que la política en Oriente Medio tiene en la vida internacional de norteamericanos e ingleses es evidente. La geopolítica del petróleo es la clave de bóveda de la mayor parte de las actividades bélicas y económicas de ambas potencias desde hace casi un siglo. El 11S benefició indirectamente a Israel que se encontró en primera fila de la solidaridad antiterrorista con USA en su lucha contra el extremismo islámico. Ni la invasión de Afganistán, ni la guerra de Irak hubieran sido posibles sin este acontecimiento. El asalto a Asia, del cual la expansión del conflicto afgano a Pakistán o el intento de subvertir la estructura política de diversos países de Asia Central[22] son aspectos obvios, un escenario de lo que numerosos analistas califican de nuevo Gran Juego, dan cuenta explicativa con creces mas allá de ideologías escatológicas mezcladas con aseveraciones democráticas o progresistas.
Las masas en las sociedades democráticas son manejadas, como en los regímenes fascistas y comunistas, a base de propaganda y de expectativas frustradas[23]. La movilización de las poblaciones es hoy ya permanente, más aún cuando el estado de guerra es también permanente[24]. Israel, el petróleo y el fondo psicológico colectivo de matiz judeocristiano de la cultura anglosajona explica esto sin necesidad de recurrir a dar a lo superestructural más importancia de la que tiene. Hoy, que los “neocon” han “caído”, las políticas esbozadas tras el 11S permanecen en lo esencial. Los mitologemas procedentes de las tres grandes religiones no son solo escatológicos, pensemos en el mito de la Tierra Prometida presente entre judíos y cristianos. El actual estado de Israel o las colonias puritanas en el Nuevo Mundo dan cuenta del poder de este arquetipo y de su capacidad para ejercer su influencia como impulsor y legitimador de violencias sin límite sobre los nativos[25]. Israel es un estado sólo tangencialmente secular. Sus mitos religiosos perviven bajo otras formas. Pensemos en el complejo de Masada, por poner un significativo ejemplo[26]. Omitir estas cuestiones resulta triste y significativo como ocurre con todo lo monstruoso. Aunque sea lo monstruoso intelectual. De lo que no se habla, cuando se trata de hablar de todo, adquiere especial significación y relevancia.
La otra dimensión es más sutil se refiere al magisterio que sobre Leo Strauss ejerció Carl Schmitt , politólogo católico alemán estrechamente vinculado al nazismo cuya influencia, como la de Heidegger, se ha hecho sentir décadas después principalmente en ambientes intelectuales izquierdistas. La crítica que Gray realiza de la utopía y de la escatología adquiere en ocasiones, por su pánico hobbesiano a la anarquía, matices histéricos. Muy similares a los que provocaban las herejías en los católicos medievales. Ni la masacre de los cátaros, ni las carnicerías de la Primera Guerra Mundial[27] tienen componentes escatológicos destacables.
Otros mitologemas que permiten explicar muchas conductas de la época contemporánea son los relacionados con la “Restauratio Imperii” a la que tan afín se sintieron Dante y muchos otros intelectuales europeos a lo largo de siglos[28]. América es un imperio de facto y articula su violencia como lo hizo el Imperio Romano a través de narrativas mitológicas variadas. Siempre habrá geniales Virgilios para legitimar tiranías de modo brillante y contumaz. Cuando escuché al inefable Bush “junior”, con ocasión de la designación del nuevo Papa, decir que Ratzinger era un intelectual de primera fila me dieron ganas de vomitar y sonreír a la vez[29]. La unificación supuesta que sobre las mentes ejerció la Cristiandad medieval sigue siendo un punto de anclaje intelectual entre los partidarios de formas cada vez más sutiles y a la vez más crueles y eficaces de dominación de unos hombres sobre otros. Y las masacres son tan elevadas por tan “a pie de tierra” actores históricos como las elaboradas por “utópicos” como Robespierre o Castro etc. Hitler[30] tiene más que ver con Napoleón o con los asirios que con Juan de Leyden como asevera Gray.
Es cierto que se utilizan o manipulan con la propaganda, sobre todo en situaciones bélicas[31], mitos de corte escatológico sobre el Fin de los Tiempos y el acceso potencial a una nueva Edad de Oro, pero solo para el personal de servicio. Los dirigentes tienen otras creencias muy distintas. Creencias determinadas por los medios que les es dado utilizar para ejercer su dominio, entre ellos el manejo eficaz, mediante mentiras y amenazas, de las masas bovinas o populares.
El proyecto universalista, de corte imperial en sus manifestaciones iniciales de constituir un Estado Mundial, forma parte de la trama misma en la que concurren los más variados desarrollos tecnológicos y la concentración de poder económico y político que los hace posibles. Los hallazgos biomédicos que permitirán, si no permiten ya, la persistencia vital durante siglos de aquellos a los que hemos llamado en otro lugar:[32] los Patrocinadores, unida a la capacidad para hacer vivir en entornos absolutamente artificiales y controlados a vastos segmentos de población (acogotados como pollos de granja en las megalópolis) serán decisivos para la forja del orden político futuro. Conforme la política se convierta en una variante de la cría de conejos harán falta nuevos mitologías para justificar la separación entre dirigentes y dirigidos. La Era Tecnotrónica prevista por Zbigniew Brzezinski así lo exige. Y no será nada raro contemplar el reciclado de viejos mitos en la nueva túrmix[33]. Fracasado cualquier intento de mejora sustancial de los seres humanos “selectos” sólo queda una cosa para seguir manteniendo el “status quo”: volver a las viejas sintonías religiosas adaptadas, eso sí, a los nuevos usos tecnológicos y políticos. Es decir a un mundo donde convertir en idiotas a los demás es mucho más sencillo que convertirse uno mismo en superhombre. Como lo que cuenta es el contraste, el “viva la diferencia”, apenas se notará. Una religión mundial[34] en la que se exija la más total conformidad, mediante técnicas cercanas al control mental, para el personal de servicio y hermetismos eleusinos, sufíes, cabalísticos, cristosféricos y Tercer Templarios para los Jefes. Resumiendo: Inmortalidad a dedo y privilegios “en el servicio” para “los elegidos” y servidumbre total para el resto.
John Gray no habla de nada de esto, ni del potencial brutal de control de las nuevas tecnologías, ni de la inverosimilitud de las versiones que sobre los más diversos acontecimientos dan los Media[35]. Pero no se pueden pedir peras al olmo.
Con escatología manipulada o con naturalismos artificiales de tres al cuarto como la hipótesis Gaia[36], todo acabará volviendo a su curso, como bien saben los metafísicos orientales y los Inmortales taoístas. Retornando, espiral mediante, a ese mundo sempiterno e impertérrito que no puede morir y en el que nada termina y todo comienza:
Entonces no había orgullo, ni artes en auxilio del orgullo
El hombre caminaba con la bestia, inquilinos de la sombra.
Alexander Pope.
[1] Mujer: date por MÁS que incluida.
[2]Sí, para nuestra desgracia.
[3]Lo dudo. Incluso pongo en duda que algo así sea deseable
[4] Cuando así lo decidan los Patrocinadores. Será, de ser, una farsa o un montaje.
[5] No lo se pero me parece un final contundente y adecuado para el termitero humano.
[6] Nos atarán con lazos cada vez mas opresivos “para lo que sea”. Si no le ponemos remedio.
[7] Fintas en las fintas de las fintas: nada como un desastre para arreglar las cosas.
[8] Hip Hop, I Pod y consolas de video-juego cada vez más perfeccionadas producirán los tontos necesarios para este simulacro en potencia. Secuencia NoosferaTu.
[9] Basta con mirar las ruinas mayas (no supieron prever su propio final) y ver el careto de los malandrines y vividores fabricantes de la Hipótesis Gaia para reír a carcajadas. Habrá 2013.
[10] Cumplirán trescientos años, en cosa de 100 o 150, algunos “elegidos para la gloria”: Los Patrocinadores.
[11] Habrá hormiguitas con microchip, con dos patitas, reverenciando sucedáneos terminales de las Tres Imposturas en un ambiente “acogedor” y matrióskico. Todo abjurado sobre “compás y escuadra”.
[12] Como el huevo lleva a la gallina, lo primero llevará a lo segundo.
[13] Penguin Books, London 2008.
[14] El Fin de la Historia de Fukuyama sería la “vulgata” de este punto de vista.
[15] Diversos estudios sitúan la emergencia del Islam bajo el signo de la apocalíptica judía y la influencia de diversas concepciones cristianas de la época. No hay nada nuevo bajo el sol.
[16] Barack Obama, flamante 44 Presidente de los Estados Unidos, es uno de estos “visionarios”: The mission of the United States is to provide global leadership grounded in the understanding that the world shares a common security and a common humanity.
[17] Las mortandades producidas en estos espacios, donde el complejo militar-humanitario ha realizado y realiza sus actuaciones, son numerosas e intensas.
[18] Al Qaeda y qué significa ser moderno es un excelente trabajo de Gray donde expone convincentemente la tesis de que el actual fundamentalísimo islámico tiene sus orígenes en la Modernidad Occidental mas que en sus propias raíces ortodoxas. Islamobolchevismo, para mejor entendernos. Otros ven en un Islam purgado de radicalismos una alternativa al laicismo o al cristianismo; cfr.: Robert Kaplan. Siempre bajo el signo del temor a “la anarquía”.
[19] Mesianismo revolucionario y Los orígenes de la democracia totalitaria.
[20] También hay un muy poderoso lobby saudí.
[21] Para una visión crítica confrontar: The Israel Lobby and U.S Foreign Policy de John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt.
[22] El caso de Uzbekistán es paradigmático.
[23] La Crisis está ahí para eso.
[24] Vivimos ya mecánicamente en 1984.
[25] En Oriente Medio: los palestinos
[26] Por cierto: similar al “crepúsculo de los dioses” germánico tan caro a Hitler o a la Numancia de los celtibéricos.
[27] Salvo que se perciban en la retórica misionera de Wilson con su mezcla de cristianismo, kantismo y geopolítica brutal elementos escatológicos.
[28] Clave de bóveda del pensamiento sinárquico tanto en su vertiente “tradicional” como fabiana.
[29] No recomiendo a los lectores que traten de conciliar ambas operaciones.
[30] La exageración en el papel de Hitler como “deus ex machina” de la Segunda Guerra Mundial ha permitido evadir responsabilidades a numerosos alemanes, y no alemanes, que sí participaron activamente en la debacle. Lo mismo ocurre con el asunto de la supuesta culpa colectiva del pueblo alemán. Aquí aparece otro mitologema, caro al judeocristianismo, que ayuda a perpetuar injusticias y mantener el “status quo”: el chivo expiatorio y las nociones abyectas de redención y culpa colectivas.
[31] Ya permanentes: guerra contra el cambio climático, guerra contra la violencia domestica, guerra contra el terrorismo, guerra contra la pobreza, contra el racismo…
[32] Protocolos para un Apocalipsis por Frank G. Rubio y Enrique Freire. Editorial Manuscritos; Septiembre 2009.
[33] Un caso paradigmático es el Islam. Los fundamentalistas son potenciados contra la URSS o contra los enemigos de los Estados Unidos, y al mismo tiempo se propugna una reacción entre los musulmanes (“contra los extremistas”) para, oponiéndose a “los malos”, hacerse “moderados” y demócratas y poder ser utilizados contra rusos y chinos en un futuro nada lejano o”dinamizar” las sociedades europeas en la dirección requerida por los funambulistas de las sociedades secretas. Kosovo, Hamas, Turquía en la EU (Proyecto Nuevo Califato) etc.
[34] A la que, entre otros, Arnold J. Toynbee consideraba necesaria.
[35] La posibilidad de que el 11S sea una acción encubierta o que el tan cacareado Cambio Climático sea un montaje ni se le pasan por la cabeza.
[36] Última trinchera de los Patrocinadores.

Lo peor, querido Frank, es que tienes razón.
Queda poco pastel y hay demasiada gente con bulimia.
Panadero
Agosto 13th, 2009
Es evidente que ese es el mundo que nos espera, esclavitud total salvo para los auto-elegidos. No esta lejos el dia en que a todos se les pondra un micro-chip al nacer, con objeto de protegernos y bla, bla, bla. Para los que sepan de lo que hablamos, recomiendo la vision de Estan vivos de John Carpenter. Y, efectivamente, es mas facil destacar a base de formar un mundo de idiotas, que convertirse en super-hombre.
daniel aguilar
Agosto 17th, 2009
Hola Frank, he leído tu libro “Protocolos para un Apocalipsis” y querría preguntarte: ¿crees que hay alguna relación entre el mundo que vivimos y las profecías del filósofo alemán Oswald Spengler? ¿Crees que vivimos bajo el régimen de una especie de Cesarismo encubierto?
Muchas gracias.
Antonio Marco Mora Hervás
Febrero 19th, 2010